Una sola vida… reencarnación

Descripción de la obra

Los ciclos en el desarrollo del hombre van desde el nacimiento a la muerte, pasando por la niñez, la juventud, la madurez y la ancianidad. El nacer y el morir nos plantea la incógnita de dónde venimos y hacia dónde vamos. Mirando en la naturaleza, si el mar vuelve al mar a través de la lluvia de las nubes, ¿puede el hombre volver a la vida después de la muerte?

Quizás por ignorancia, por temor, por prejuicios o porque entonces la vida se volvería mucho más compleja nos cuesta asumir que el ser humano es algo más que su cuerpo físico.

La existencia se concibe como una carrera contra el tiempo, una constante queja contra el destino o la mala suerte, sufrimientos inexplicables y sin sentido. Personas que viven más y otras menos, unos tienen buena salud y otros padecen enfermedades, unos son muy afortunados y otros no tienen ni lo más indispensable, y pareciera que triunfa la injusticia ante el bien y la justicia.

Si intuimos que nuestra alma o espíritu volviese de tanto en tanto a la vida, alternando estos ciclos con los otros que serían de muerte, sin su aspecto fatídico, como un descanso lógico y necesario, la existencia sería una escuela de formación. Veríamos las injusticias y desigualdades como parte del camino en desarrollo, como efectos de causas propias anteriores, y las experiencias que adquirimos formarían parte de una evolución creciente.

Material

Resina acrílica-metacrilato-tierras

Medidas

52 x 52 x 4 cm.

Precio

A consultar.