El museo del silencio

No son los muertos los que en dulce calma
la paz disfrutan de su tumba fría,
muertos son los que tienen muerta el alma
…y viven todavía.
No son los muertos, no, los que reciben
rayos de luz en sus despojos yertos;
los que mueren con honra son los vivos,
los que viven sin honra son los muertos.
La vida no es la vida que vivimos,
la vida en el honor, es el recuerdo.
Por eso hay hombres que en el mundo viven,
y hombres que viven en el mundo, muertos.

Un pensamiento en tres estrofas
Antonio Muñoz Feijoo

Museo del silencio

A lo largo de la historia, diferentes mitologías y teologías han tratado la naturaleza de la muerte de diversas maneras, desde la desaparición total hasta la vida después de la muerte. ¿Vivimos después de la muerte? ¿Si es así, dónde? ¿Hay un cielo? ¿Cómo es el cielo? ¿Qué le sucede a mi cuerpo? ¿Qué le sucede a mi alma?

Sin embargo, independientemente del sistema de creencias particular de cada persona, el hecho es que la muerte es el final de la vida.. o al menos la vida tal como la conocemos. La muerte en realidad está envuelta en un profundo misterio, envuelta en la oscuridad y generalmente rodeada de miedo y aprensión. La sola idea de la muerte produce miedo en los corazones de muchas personas.

Es lógico suponer que la vida y la muerte son dos caras de una misma moneda : VIDA.  Los que aquí estamos, hemos venido de alguna parte y hacia otra nos dirigimos, pero jamás dejamos de ser. Y esperamos de alguna forma llegar a comprender la naturaleza de la muerte, ver la belleza y la lógica del plan del universo para aceptarlo.