Diosas madre. El eterno femenino.

Destacar unas palabras que aparecen en “El asno de oro” adaptado de un original griego por Lucio Apuleyo en el siglo II d.C. en donde en el texto, Lucio invoca a la diosa Isis desde su profunda tristeza, tras lo cual, aparece ella y le dice: 
“Aquí me ves, Lucio, en respuesta a tu plegaria. Sepas que soy madre y naturaleza universal, señora de todos los elementos, principio primordial de los tiempos, soberana de todas las cosas espirituales, reina de la muerte, de los oceános, y también reina de los inmortales, la única manifestación de todos los dioses y diosas, mi gesto manda sobre las alturas resplandecientes del cielo, la saludable agua del mar y los secretos lloros del infierno. Aunque soy adorada en muchos aspectos, y conocida por nombres innumerables… los troyanos, que fueron los primeros que nacieron en el mundo, me llaman Pesinuntica, madre de los dioses, los atenienses, naturales y allí nacidos, me llaman Minerva cecrópea, y también los de Chipre, que moran cerca de la mar, me nombran Venus Pafia, los arqueros y sagitarios de Creta, Diana, los sicilianos de tres lenguas me llaman Proserpina, los eleusino, la diosa Ceres antigua y otros me conocen como Juno, otros Bellona, otros Hectes, otros Ranusia pero los egipcios que se destacan en el aprendizaje y culto antiguo, me llaman por mi nombre verdadero… Reina Isis.
Yo soy la madre natural de todas las cosas, señora y rectora de todos los elementos, la progenie inicial de los mundos, poseedora de los poderes divinos, reina de todo lo que hay en el Infierno, señora de todos los que viven en el Cielo, que se manifiesta única y bajo una sola forma en nombre de todos los dioses y diosas. Dispongo a mi voluntad de los planetas del cielo, los saludables vientos de los mares y los omninosos silencios del infierno; mi nombre, mi divinidad, se adora por todo el mundo y de diversas maneras, con costumbres variables y bajo muchos nombres”